Ficha técnica

Intérprete: Gabriel Fernández

Área sonora: Cecilia Lopez - Manuel Sahores
Fotografía: Tatiana Sandoval
Diseño grafico: Santiago Franzani
Prensa: Claudia Mac Auliffe
Área visual: Alejandro Le Roux – Ana Laura Urso – Julio Molina
Iluminación: Alejandro Le Roux
Asistente escenográfico: Mario Alfano
Asistente de dirección: Ana Laura Urso

Dramaturgia y puesta en escena: Julio Molina


Histórico de funciones

2009 Estreno Teatro La carbonera

2010 Teatro Del pueblo
Teatro Delborde
Festrival Internacional de unipersonales del Uruguay
(FITUU)

2011 Espacio Templum

El texto de La imagen fue un fusil llorando se genera a partir de “He visto morir” de Arlt; en donde Roberto Arlt, al haber observado como cronista el fusilamiento de Severino Di Giovani, escribe relatando y describiendo todo el hecho.

En “La imagen fue un fusil llorando” partimos de la observación del fusilamiento como situación dramática, la imposibilidad de regreso a la cotidianeidad a partir de haber visto.

Un reportero, ficción de Roberto Arlt, en un “no poder mirar más”, con los ojos enfermos, reteniendo para sí lo que éstos contemplaron.

Duración 50 minutos

sábado, 2 de abril de 2011


No hay comentarios:

Publicar un comentario




Roberto Arlt

Novelista, dramaturgo, cuentista, periodista e inventor, su primera novela, El juguete rabioso (1926) apareció fragmentada en la revista Proa, fundada por el grupo literario encabezado por Jorge Luis Borges.
Por entonces comenzó también a escribir para los diarios Crítica y El Mundo, donde diariamente publicó sus célebres columnas Aguafuertes porteñas. En 1935 viajó a España y Africa enviado por El Mundo, y desde el extranjero compuso la serie de artículos titulada Aguafuertes españolas.
Además de su actividad como escritor, Arlt buscó hacerse rico como inventor, pero no tuvo éxito.


Conoció el comunismo de la mano de León Trotsky y Karl Marx y se deslumbró con autores como Charles Baudelaire, Fedor Dostoievski y Franz Kafka.
La obra de Arlt muestra la oscuridad del ser humano y describe sus bajezas y grandezas.
Escribió otras tres novelas, Los siete locos (Premio Municipal de Novela de 1929), Los lanzallamas (1931) y El Amor Brujo (1932); y cuentos memorables como El jorobadito (1933) y El Criador de Gorilas (1941).
Arlt dedica gran parte de sus últimos años a escribir obras de teatro que son estrenadas en el Teatro del Pueblo, del escritor Leónidas Barletta. Arlt escribe y estrena 300 Millones (1932), Saverio el Cruel (1936), El Fabricante de Fantasmas (1936) y La Isla desierta (1937).


Su muerte fue "expresionista" como su vida:
El féretro en el que se encontraba su cadáver
debió ser bajado desde el apartamento en el que estaba por una grúa.


Severino di Giovanni


Fue fusilado el 1º de febrero de 1931, por la dictadura de Uriburu, lo consideraron el "hombre más maligno que pisó tierra argentina", se ocultó lo esencial de su personalidad (por ser un representante de la violencia de abajo, de esa que la alta sociedad no tolera ni perdona).


Creía en el derecho a matar al opresor y tenía un fundamento ideológico para sus actos, llevó a cabo atentados con bombas y raids de asaltos revolucionarios. Pero también era un hombre de ideas, un autodidacta, un escritor y periodista excepcional, un camarada solidario y un militante anarquista apasionado.
Creía en una sociedad ordenada, justa e igualitaria, con el respeto al individuo como tal.


Vivió un amor prohibido para la época (con una adolescente de ojos negros llamada América Scarfó); cuando Severino di Giovanni, no podía verla le mandaba hasta tres cartas diarias, el 17 de agosto de 1928 le escribió: "Amiga mía, tengo fiebre en todo mi cuerpo, tu contacto me ha atestado con todas las dulzuras, jamás como en estos días, he ido bebiendo los elixires de la vida".


De esta época escribió de propio puño:"Vivir en monotonía las horas mohosas, de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir la vida, es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa de carne y huesos. A la vida es necesaria brindarle la elevación exquisita del brazo y de la mente".


Una vez detenido, cuando se entrevistó con su abogado, Severino le aclaró que como buen cristiano no pensaba mentir: "jugué y perdí, como buen perdedor pago con la vida" le dijo.


Una muchedumbre se agolpó en las puertas de la prisión para escuchar las descargas de fusilamiento, como si fuera una función teatral, algunos periodistas y encumbrados personajes pudieron presenciar la ejecución, ocho descargas le perforaron el pecho sobre la camisa blanca.


Al atardecer, un aullido desgarró el crepúsculo (eran los presos despidiendo al compañero), el cuerpo fue trasladado al cementerio del barrio de Chacarita, durante la noche América Scarfó encendió una bandera negra. La tumba de Severino amaneció cubierta de cenizas y rosas rojas...